14 julio 2007

Atletismo

Es un deporte que no practico salvo imperativo legal pero que, no por eso, no me guste. Todo lo contrario, me encanta verlo aunque aún no he tenido la suerte de hacerlo en directo en un estadio, donde la emoción de ver como un atleta se supera y ver hasta dónde puede llegar el ser humano me impresiona. Ver como esas máquinas humanas pulverizan cronos y metros hace que se ganen mi respeto.
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Cualquiera que alguna vez haya corrido 100 metros se habrá dado cuenta de la barbaridad que supone hacerlo en menos de 10 segundos. Pasa lo mismo cuando, por ejemplo, miras lo alta que es una valla de esas que saltan a toda velocidad sobre el tartán y piensas pero cómo pueden ir tan rápido. Ni te cuento lo del mediofondo, para mi fondísimo y la maratón, bueno, eso debería ser ilegal. Luego alucinas al ver los saltos, pero como cojones puede un tío saltar 2 metros y 45 centímetros, o en el de longitud qué, buah, 8´95, in-cre-i-ble.
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Pues ayer en Roma se disputo la Golden Gala, una prueba en la que pasaron varias cosas. Destacaré algunas morbosas y otras deportivas que derivaré hacia el debate. Lo primero es contaros que ocurrió un terrible accidente y es que el saltador de longitud francés Salim Sdiri fue herido al ser alcanzado por la jabalina del lanzador finlandés Tero Pitkämäki, que se desequilibró en el tiro y lanzó fuera de zona. El herido está fuera de peligro pero las fotos impresionan:



Más cosas, según informa ElMundo.es, el marroquí Adil Kaouch se impuso en el 1.500 donde Higuero no estuvo bien, que Asafa Powell se impuso con insultante superioridad en los 100 metros y pese a frenarse en el tramo final paró el reloj en 9.90 y que Sanya Richards cumplió los pronósticos en los 400 metros y sus 49.77 suponen la tercera marca del año.
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Ahora biene lo bueno, Oscar Pistorius acabó segundo en los 400 metros, disputados sólo ante atletas italianos, con un tiempo de 46.90. Y qué, pensaréis. Pues que Oscar Pistorius es un atleta paralímpico de 21 años, un señor al que le amputaron sus piernas a la altura de las rodilla y que debe correr con unas especialísimas prótesis. Aquí os dejo un enlace con su historia: http://es.eurosport.yahoo.com/13072007/47/golden-gala-rome-proeza-oscar-pistorius.html.
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Una vez más una imagen vale más que mil palabras:



Ahora pregunto yo, ¿debe correr Oscar con paraolímpicos o con olímpicos -tiene la marca mínima para unas Olimpiadas-? y ¿serían legales, oficiales, sus marcas? y ¿saca ventaja con sus prótesis? De cualquier forma, me quito el cráneo, que decía Valle-Inclán, ante este señor.

2 comentarios:

Ciudadano JJ dijo...

Era una entrada que tenía planteada para mi blog, desde otro punto de vista, pero bueno, ya que abres el debate, simplemente de si debe o no correr, yo creo que no.

No porque la normativa de la IAAF es clara al respecto, y las normas están para cumplirlas.

Otra cosa es que se abra el debate en el atletismo para flexibilizar la norma.

Pero la pregunta que hay que resolver es: ¿las prótesis de estos atletas, igualan las condiciones de participación de todas los participantes o crean desiguales? La norma de una prueba de cualquier deporte donde exista competición, como en cualquier otra, tiene que asegurar que los puntos de partida de los competidores sean iguales y que se desarrolle sin ayudas durante la competición. Yo no tengo claro que todos partan de la misma situación y que en el desarrollo no sea una ayuda.

Por lo tanto, mientras no clarifiquen lo que aporta las prótesis al rendimiento, NO.

Checho dijo...

Interesante, ciudadano jj, interesante. Yo me decantaría por la misma opción aunque tu planteamiento me abre dudas.

En primer lugar, está claro, las normas se deben cumplir. Si no es así no tendría sentido, y más aun, se deben aplicar con rectitud y severidad porque luego empiezan las valoraciones arbitrales, la votación de los jueces y al final siempre se favorece a los mismos. Así que, al menos, las normas fijas y claras a cumplirse.

Pero dicho ésto derivo hacia la polémica, eso que dices que "...la norma de una prueba ...tiene que asegurar que los puntos de partida de los competidores sean iguales y que se desarrolle sin ayudas durante la competición", mmmmm, no siempre es así. Ejemplos claros son la F1, las motos,deportes donde, a pesar de existir una normativa clara y colegiada, se admiten distintas variaciones, dentro de un reglamento claro, pero que demuestra claramente que, además del mejor o peor piloto,la posibilidad de medios desiguala la balanza.

En deportes más físicos como el ciclismo y sus llantas lenticulares, manillares, cascos, o en la natación y sus trajes que deslizan más, incluso en el atletismo, incluída en este caso la técnica, los medios se igualan más pero... Y si mañana inventan unas zapatillas que por su hergonomía y capacidad de acumulación de la energía impulsan al corredor un 10% más del rendimiento medio, qué, se deberían prohibir. Porque entonces, no sé por qué sí se debe aceptar una llanta lenticular, o un bañador de escamas o cualquier otra cosa que, por ínfima que sea, ayude a mejorar el rendimiento deportivo.

Fíjate que, en el caso del atletismo, se ha llegado incluso a prohibir unas técnicas y admitir otras, no sé por qué criterios. Me huele que unas no se admitieron por ser los españoles las que las utilizaron mientras que en otras fueron los yankees y esas sí valían, aunque he de reconocer que desconozco cómo regía el reglamento de tales pruebas en ese momento. Me refiero a la jabalina de Miguel de la Quadra-Salcedo (será otra entrada, interesantísima) y al salto de altura de Fosbury.


Bueno qué, cuándo me mandas la direccón de tu blog para linkearlo, joer...