17 agosto 2009

Lágrimas por Óscar Pérez

Hasta la mañana de hoy había mantenido la esperanza de tu rescate. Hasta la mañana de hoy creía que podrían sacarte de allí. Hasta la mañana de hoy quise creer que volvería a verte. Sabía lo difícil que era, pero también sabía lo fuerte que eres y que tu compañero se jugaba la vida por ti y la expedición de rescate estaba movilizada, así que seguía teniendo esperanzas. Es verdad que ayer me enteré de que lo dejaban, pero pensé que el tiempo daría una tregua y que los alpinistas movilizados por ti decidirían hacer un último esfuerzo para sacarte. Ya ves, no quise creer que definitivamente te quedabas allí...

Hoy, al volver a escuchar las noticias, la realidad me ha despertado y me he dado cuenta de que lo que no quería creer, lo que no quería que pasará, había ocurrido. Ya no podía esconderla más. Entonces, me he acordado de ti. Entonces he pensado en la mala suerte. Entonces, inevitablemente, he derramado lágrimas por ti, Óscar. Lágrimas por Óscar Pérez. Mi amigo Óscar, de Trama...
Te conocí hace muchos años, allá por el 92, éramos unos chavales. Estudiamos juntos el BUP, fuimos la última promoción del Seminario de Jaca, eso sí, ni tú ni yo íbamos para curas eh... ¿Te acuerdas? Qué buenos años, Óscar. Yo no era como tus amigos del Valle, pero tuvimos una gran relación, fuimos buenos amigos y pasamos muy buenos momentos. Luego la vida nos llevó a cada uno por un lado pero siempre que nos veíamos recodábamos viejos tiempos y charlábamos un rato. Mientras ellas posan, nosotros a lo nuestro...
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Por eso está mañana me he acordado mucho de ti y he roto a llorar. Me he acordado de cuando nos picábamos clase para echar unas cervezas. De cuando nos juntábamos con Javi y Jose para almorzar en el José. De cuando salíamos de marcha. De cuando me dejaba caer por Trama y quedábamos. De cuando hacíamos deporte juntos... Pero, sobretodo, me he acordado de tu sonrisa. Macho, no me la puedo quitar de la memoria. Joder, te recuerdo sonriendo, caminando por el parque de Jaca hacia algún sitio. Y he pensado, pues es un gran recuerdo de Óscar. Un gran recuerdo.

Has demostrado hasta el final que eres un tío auténtico. Has hecho las cosas a tu manera, que no era otra que la manera de verdad. Alpinismo puro. Porque tú Oscar, hacías las cosas como deben hacerse, sin medias tintas. Exponiéndolo todo. Pero de cara, sin esconderte y demostrando tu valía. Siempre fuiste así. Me acuerdo cuando me contabas por qué dejaste el ciclismo, siempre lo recuerdo. Has querido vivir así y la montaña se ha cobrado su precio, pero tú, Óscar, has demostrado la dignidad de vivir creyendo en los sueños. Una forma de vida auténtica, pura, de verdad.



Qué pena, tío. Me ha dado mucha pena. He llorado, Óscar. Me he acordado de aquellos años, de nuestra pequeña gran amistad y de la mala suerte que has tenido. Y me ha dado mucha rabia. Pero he vuelto a recordar tu sonrisa y lo buen tío que eras, de lo auténtico y puro que siempre te mostrabas y éso me ha hecho sentirme bien. Por algo éramos amigos.

Ahora has pasado a ser Historia del alpinismo. Ahora descansas eternamente joven en el Latok, la montaña a la que le has entregado no sólo tu cuerpo sino que también mantendrá tu espíritu siempre vivo.

Descansa en Paz, Óscar, mi amigo de Trama.

3 comentarios:

Checho dijo...

En señal de duelo y homenaje hacia Óscar no escribiré entradas en el blog durante un tiempo.

MIGUEL dijo...

Checho, soy Miguel de Torla...tengo el alma destrozada y la mente demasiado obsesionada...pienso en Oscar y todos los años juntos, los buenos años, los que disfrutamos. Lo que más lamento es no haber podido darle un último abrazo, la amistad nunca perdida pero siempre alejada...la rabia me tiene en lloro y las manos tiemblan...las manos que a Oscar nunca le temblaron...¿te acuerdas?.

Checho dijo...

Me acuerdo Miguel, me acuerdo. Al pasar esta tragedia me he dado cuenta de cómo pasa el tiempo, de la gran juventud que disfrutamos con 18 años y del valor de la amistad.

Realmentre es una pena, te escribo con los ojos enrojecidos. Me cagüen todo... Pero me doy cuenta de lo afortunado que soy, con Jara y mis niños.

Por cierto Miguel, que sepas que compré tu libro y deboré con gran interés tu parte. La catalana me está costando más pero en ello estamos.

Gracias por pasarte por aquí, un orgullo para mí que un historiador activo se pase por este humilde blog. Saludos Miguel.