03 noviembre 2006

¡Que canastón!

Ayer vi el partido de la Euroliga de basket entre el Unicaja de Málaga y el DKV Joventut de Badalona, lo pillé empezado, por el tercer cuarto. La cosa estaba igualada y así continuó hasta el final, faltaban 17 segundos y el marcador era de empate a 66 con posesión para el Joventut. Tras el lógico tiempo muerto subió el balón el segundo base de los catalanes, Marcelinho, y Scariolo, entrenador del Unicaja, se la jugó.
Ordenó defensa, sin falta pero al límite, y le salió bien, en principio. La defensa asfixiante de los malagueños consigue que ningún tirador, ni Benet, el base americano del Jouventut, toque balón, así que Marcelinho también se la juega y se hace una entrada muy forzada, en la que para mí hubo falta pero, no se pita y el rebote lo atrapa el inconmensurable Carlos Jiménez, casi ya no hay tiempo, la prórroga parece clara salvo canasta ultrarápida. El alero, capitán de la Campeona del Mundo, lanza el balón en un pase largo a dos manos a su base Pepe Sánchez, pero el magnífico base internacional argentino, comete pasos de salida y uno de los tres árbitros los pita cuando todo el Pabellón Martín Carpena, Concejal del PP asesinado por la ETA, ya creía que el tiempo se había acabado. No, queda 00:00:01, es decir, una décima de segundo. ¿Qué puede hacer el Joventut?, pensaría todo el mundo, o mejor dicho, no pueden hacer nada, pensamos.
Pues nos equivocamos, porque la infracción se debe sacar desde el medio campo, a un par de metros de la divisoria y resulta que Benet se pone a gritar a los suyos y se colocan en línea con el que saca, Barton. Los defensores se ponen al lado, parece un saque de banda de rugby pero, surge la genialidad -al parecer preparada- y Rudy Fernández hace un movimiento rápido haciendo que va al balón pero dándose la vuelta y aprovechando el bloqueo de todos los demás, corre en diagonal hacia la canasta, acompañado de su defensor. Barton le lanza un "alley-oop" increible y Rudy, en un salto bestial, consigue tocar la bola hacia el aro, entonces suena la bocina. Tiempo. Ha pasado la décima de segundo pero el balón ya está en el aire y...entra. Dos puntos, canasta válida. Acojonante, que canastón, vaya tela nene.
Los jugadores del Joventut saltan de alegría como si hubieran ganado el Mundial, la Olimpiada y la NBA a la vez, eso sí, lo hacen dentro del tunel de vestuarios. No quieren que la afición malagueña, siempre ejemplar, se pille un mosqueo de órdago en el Pabellón Martín Carpena, concejal del PP de Málaga asesinado por la ETA.
P.D.: Cuando encuentre una foto del alley-opp la pongo, que canastón nene.

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